Cuando se pide presupuesto de sonido para un evento, la partida que más cuesta entender es la del técnico. El equipo se ve y se toca; el técnico parece alguien que está ahí por si acaso. La realidad es que la mayor parte de su trabajo pasa antes de que llegue el primer invitado, y que lo que hace durante el evento es justo lo que nadie nota cuando sale bien.
Antes: el montaje y la prueba
Un sistema de sonido no se coloca donde queda bonito, se coloca donde cubre. Eso significa decidir la posición de los altavoces según la forma del espacio y dónde se va a sentar la gente, elevar lo que haya que elevar, y pasar el cableado por donde nadie tropiece. Después viene la prueba: ajustar niveles, comprobar cada micrófono, y escuchar la sala desde el fondo, que es donde se detecta si el sonido llega o se pierde. En un montaje bien planificado, esto está terminado con margen antes de la hora de inicio.
Durante: lo que no se ve
En directo, el técnico está corrigiendo continuamente. Un ponente que habla bajo y otro que se come el micrófono no pueden ir al mismo nivel. Una sala vacía y la misma sala con trescientas personas suenan distinto, porque los cuerpos absorben sonido. Y cuando algo empieza a acoplarse, la diferencia entre un pitido de medio segundo y uno de diez es que haya alguien con la mano en la mesa.
- Ajustar el nivel de cada micrófono según quién esté hablando
- Compensar el cambio de acústica cuando la sala se llena
- Controlar acoples antes de que se oigan
- Gestionar los cambios entre intervenciones o entre grupos
- Cambiar una pila o un micrófono en marcha, sin que se note
- Coordinar con quien lleva la organización si el programa se descuadra
Por qué alquilar el equipo a secas suele salir caro
Es una opción legítima y a veces tiene sentido: si en la organización hay alguien que sabe manejarlo, el alquiler de material sin técnico es más barato. El problema aparece cuando esa persona no existe y se improvisa. Un equipo mal colocado suena peor que uno más modesto bien puesto, y un fallo en directo sin nadie que lo resuelva no se arregla: se aguanta. Por eso en nuestras propuestas el técnico va incluido salvo que el cliente pida expresamente solo material.
Cuántos técnicos hacen falta
Depende de cuántas cosas pasen a la vez. Una comida de empresa con micrófono para dos discursos la lleva una persona sin dificultad. Un evento con escenario, varias intervenciones, iluminación que cambia y una retransmisión en directo ya son tareas simultáneas que no puede atender la misma persona sin que alguna se resienta. Cuando en un presupuesto aparecen dos técnicos no es un extra: es que hay dos puestos que atender.
“El trabajo del técnico se mide por lo que no ha pasado. Es un oficio con mal marketing.”
Equipo propio y técnicos propios
En Zenor Audiovisual el material y las personas son nuestros, y eso cambia dos cosas prácticas. La primera es que el técnico que va a tu evento conoce el equipo que va a montar, que no es lo mismo que llegar a operar material desconocido. La segunda es que si algo falla, hay alguien del equipo delante para resolverlo, no un teléfono al que llamar. Trabajamos así en toda España desde nuestra base en Albacete, con el sonido para eventos dimensionado para cada espacio.
Qué necesitamos saber para presupuestarlo
No publicamos tarifas cerradas porque el precio depende del aforo, del espacio, de las horas y del desplazamiento. Con la fecha, la población, cuánta gente esperáis, a qué hora empieza y acaba, y qué tiene que sonar —discursos, música, un grupo en directo— preparamos una propuesta con el material y el personal concretos. La revisa una persona del equipo antes de enviarla.
